La Sensibilidad dental

¿Qué es la sensibilidad dental?

El diente presenta unas características que lo hacen fácilmente vulnerable a la invasión bactriana. Si los irritantes que llegan a los dientes son de escasa intensidad producirán sensibilidad dental. Esta estimula la formación de dentina, a modo de capa reactiva, y se protegerá el nervio.

Si la agresión tiene mayor intensidad, se produce ya una destrucción de células dentales. Si se instaura un tratamiento adecuado, la inflamación pulpar superficial o sensibilidad dental puede remitir. Si no se efectúa un tratamiento o si la agresión es de intensidad elevada, la inflamación o hipersensibilidad dental se extiende.

El nervio reacciona ante diversos irritantes externos, principalmente bacterianos, desencadenando un proceso inflamatorio, como cualquier otro tejido del organismo. En función de la intensidad y duración de los irritantes, y de la resistencia del huésped, la sensibilidad puede variar desde una inflamación temporal o reversible hasta una inflamación grave y progresiva, o irreversible, que evolucionará a una necrosis, que es cuando se muere el nervio.

La pulpitis reversible o sensibilidad dental, es la inflamación del nervio o pulpa con capacidad regenerativa. Es la primera respuesta inflamatoria pulpar frente a diversos irritantes externos y que, diagnosticada y tratada precozmente mediante técnicas conservadoras de vitalidad pulpar, puede recuperar la normalidad.

Causas de la sensibilidad dental

Las causas más frecuentes de sensibilidad dental son caries pocos profundas, desgaste de dientes exponiendo los túbulos de la dentina, tallados para prótesis poco agresivos, procesos destructivos dentarios no careogénicos como vómitos, desgastes provocados por hábitos, bruxismo, etc, o incluso defectos de adhesivos de determinados materiales dentales. Todos estos son capaces de desencadenar un cuadro inflamatorio pulpar reversible. Las bacterias serán los principales agentes implicados en la aparición de esta alteración del nervio.

Esta sensibilidad dental, se asocian con poca sintomatología, si existen síntomas, son provocados por la aplicación de estímulos diversos (frío, calor, azúcar, roce) o debido a la impactación alimentaria en la cavidad de la caries. Aunque puedan provocar dolor intenso, éste es de muy escasa duración y cede al suprimir el estímulo.

Se pueden diagnosticar con frío y calor, en las que la respuesta se halla aumentada y cede al eliminar el estímulo. En clínicas dentales también se podrá diagnosticar además de estimulación térmica con eléctrica, realizada siempre por profesionales especialistas.

El tratamiento consiste en la extirpación de la caries, desinfección y realización del empaste u obturación del diente. El pronóstico es favorable para el nervio o pulpa dental. La evolución desfavorable del estadio inflamatorio inicial o superficial deriva en una pulpitis irreversible o bien en una necrosis pulpar o muerte del nervio.

En cuanto a las pulpitis irreversible, es la inflamación de la pulpa o nervio sin capacidad de recuperación, a pesar de que cesen los estímulos externos que han provocado el estado inflamatorio. Existen dos formas clínicas en función de la presencia o ausencia de sintomatología.

Tipos de sensibilidad dental

Normalmente son consecuencia, de una sensibilidad dental no tratada.

En una caries profunda no tratada, las bacterias van accediendo directamente al nervio, lo que provoca inflamación y edema dentro del diente, en cuyo interior aumentará la presión intrapulpar que al comprimir las terminaciones nerviosas causan un dolor intenso, espontáneo y provocado.

Estas inflamaciones ya irreversibles, se caracterizan, por dolor intenso, espontáneo, continuo e irradiado, y se incrementa por la noche o tumbado, y con el esfuerzo. La estimulación térmica con frío o calor, o eléctrica en el dentista, intensifican el dolor y a diferencia de las anteriores se mantiene al suprimir el estímulo durante un tiempo prolongado, pudiendo incluso afectar, si los irritantes invaden todo el diente, a la zona de alrededor del diente o periodonto, provocando dolor a la percusión o al tacto.

En estos casos de hipersensibilidad irreversible, el tratamiento de elección es la endodoncia del diente afectado, siendo el tratamiento médico si ya existe pus, antibióticos debido a la presencia de bacterias, cediendo la inflamación con analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos. El pronóstico es favorable para el diente.

También existe ya a nivel radicular la sensibilidad dental radicular, o hipersensibilidad radicular, es frecuente después del tratamiento de la periodontitis, sobretodo tras cirugía. Por eso, es muy importantes advertir al paciente, antes de comenzar el tratamiento de la periodontitis, acerca de la posibilidad de la sensibilidad dental radicular. La causa principal son las áreas radiculares expuestas de la raíz y dentina. El raspado y alisado de la raíz se asocian a una pérdida de la capa protectora de la dentina, a la que afectarán los ácidos débiles de la dieta. Los estímulos térmicos, mecánicos y/o químicos afectaran a las fibras dolorosas de la pulpa.

La hipersensibilidad radicular que aparece por primera vez tras el tratamiento de la periodontitis suele desaparecer al cabo de una semana sin necesidad de tratamiento. La sensibilidad radicular persistente representa una perturbación para el paciente y el odontólogo.

Se han investigado multitud de tratamientos para disminuir la sensibilidad radicular, aunque ninguno se asocia a un resultado satisfactorio.

Al parecer, lo más importante para disminuir la hipersensibilidad en el control de la placa, y en algunos enfermos pastas dentífricas para la sensibilidad dentinario con cloruro de estroncio al 10% o nitrato de potasio al 5%, aplicadas diariamente. Estas sobre todo disminuirán la sensibilidad dental al frío y al calor, sensibilidad térmica.

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