¿Qué es el bruxismo?

Desde tiempos inmemoriales se ha hecho referencia al bruxismo. El entendimiento del bruxismo nocturno es importante para la profesión odontológica, porque un gran porcentaje de la población presenta este hábito y tiene un gran potencial de daño sobre los dientes y las estructuras de soporte. Se entiende por bruxismo el acto compulsivo de apretar o rechinar los dientes en forma consciente o inconsciente.

El signo dental más importante del bruxismo (o primer síntoma del bruxismo), es que los patrones de desgaste dentario no coincidan con los patrones de desgaste dentario fisiológico (masticatorio o de deglución).

El bruxismo nocturno es el hábito de apretar los dientes. Este apretamiento se produce por la contracción de los músculos implicados en la masticación y elevación de la mandíbula. Cuando se trata de un bruxismo céntrico, se trata de alguien que simplemente aprieta fuerte la mandíbula, mientras que en el bruxismo excéntrico no sólo se aprieta, sino que además se rechinan los dientes. Esto causa fricción intensa entre los dientes y muelas, produciendo un desgaste muy acelerado de los mismos y alterando el tamaño de los dientes y la dimensión vertical del tercio inferior de la cara (al desgastar los dientes y muelas hay que cerrar más para buscar los contactos necesarios para masticar).

El primer diente afectado suele ser el canino, que va desgastando su punta y se aplana. Al final todos los dientes se vuelven poco a poco más cortos y aplanados

Además de producir un desgaste acelerado en los dientes también suele ocurrir un desgaste acelerado en la ATM (articulación temporo-mandibular), dando esto dolores de cabeza e incluso mareos.

Causas del Bruxismo

A lo largo de los años, la causa del bruxismo y del rechinar de dientes ha estado rodeada de una gran controversia. Al principio, se pensaba que era por interferencias oclusales y el tratamiento se encaminaba a la corrección del estado oclusal.

Hoy día, ciertamente, uno de los principales factores que parecen influir en la actividad de bruxismo nocturno es el estrés emocional. A esta actividad se le asocia un período de aumento de dolor, aunque esto no pasa en un gran de porcentaje de pacientes estudiados. Algunas medicaciones pueden aumentar los episodios. Otros estudios sugieren que puede haber una predisposición genética al bruxismo e incluso suceder por trastornos del Sistema Nervioso Central.

La hiperactividad muscular y contactos oclusales, son términos genéricos que indican un aumento del nivel de la actividad de los músculos que no se asocia con una actividad funcional. Ello incluye no sólo el bruxismo y el rechinar de dientes, sino también cualquier aumento muscular relacionado con hábitos, posturas o aumento del estrés emocional.

Sin embargo, ¿quiere esto decir que los contactos oclusales guardan alguna relación con el dolor de los músculos masticatorios?. Hoy día no se ha podido demostrar, pero sin embargo, la modificación de las características oclusales ciertamente afecta la función muscular, y la introducción de un interferencia experimental incluso puede dar lugar a síntomas de dolor. Sin embargo, la introducción de un interferencia experimental no aumenta el bruxismo, a pesar que siempre se ha creído, no parece modificar significativamente los síntomas de TTM (Trastorno temporo-mandibular).

Los problemas que llevan a los dientes a la posición de intercuspidación tienen su respuesta en los músculos. Una vez que los dientes están en oclusión, los problemas de la carga en las estructuras de masticación tienen su respuesta en las articulaciones.

Así pues, si existe una de estas dos situaciones, es probable que esté indicado un tratamiento odontológico. En cambio, si no se da ninguna de ellas, el tratamiento odontológico está contraindicado. Por consiguiente, la mera presencia de desgaste dental o incluso el conocimiento por parte del paciente de la existencia de bruxismo no indica necesariamente que sea factor causante de dolor, mareos, dolor de cabeza, disfunciones, contracturas, alteraciones de la articulación o causantes de trastornos funcionales de la dentadura.

Los síntomas otológicos y cefaleas, serán manifestados por dolor sordo, mantenido y constante. Con frecuencia se describe como la sensación de tener una banda opresiva en la cabeza. No suelen ser claudicantes, son bilaterales y duran incluso semanas. Las nauseas no son frecuentes si el dolor no es muy intenso. El origen suele ser el dolor miofascial, aparecen puntos gatillos en los músculos, dolor profundo que se expresa en forma de cefalea. Respecto a los síntomas otológicos, los pacientes suelen notar entumecimiento. Estos síntomas pueden explicarse analizando la anatomía. Se han descrito también acúfenos (ruidos en el oído ) y vértigos. Son incluso alteraciones de la audición producidas por consecuencia de espasmos del tensor del tímpano.

La correlación entre los síntoma óticos y los TTM no están bien documentados y continúa siendo un campo de considerable controversia.

El tratamiento de elección en adulto es la férula, dado que la etiología y las interrelaciones de muchos TTM son a menudo complejas, el tratamiento inicial debe ser, reversible y no invasivo.

Las férulas oclusales, pueden ofrecer un tratamiento de este tipo que mejore temporalmente las relaciones funcionales del sistema de la masticación. En este sentido la férula tiene un valor diagnóstico, así como evitar el daño a los dientes y fracturas.

Si su uso, no influye en los síntomas, es probable que la maloclusión no sea un  factor etiológico, y ciertamente debe ponerse en duda la necesidad de un tratamiento dental.

Es importante siempre identificar el factor etiológico inicial del bruxismo y si cursa con contractura muscular. Si este trastorno está presente, deberá eliminarse orientando nuestro tratamiento a un alargamiento gradual de los músculos afectados. Es un intento de restablecer la longitud original de los músculos en reposo y debe realizarse lentamente a lo largo de muchas semanas. La longitud de los músculos en reposo puede restablecerse mediante dos tipos de ejercicios: distensión pasiva y apertura contra una resistencia.

La distensión pasiva de los músculos elevadores se obtiene cuando el paciente abre la boca hasta el límite máximo del movimiento y realiza luego una distensión suave más allá de la restricción. Se realiza muy suave y a lo largo de un período de tiempo razonablemente largo.

Ejercicios de apertura contra una resistencia. Se realizan indicando al paciente que coloque los dedos bajo el mentón. A continuación se intenta la apertura contra la resistencia. Los ejercicios consisten en 10 repeticiones de esta maniobra realizadas dos o tres veces al día. La fuerza de los dedos debe ser es suave y no debe inducir síntomas dolorosos.

Un tratamiento de apoyo a estos ejercicios suele ser con analgésicos acompañándose de una reducción en la intensidad del programa de ejercicios.

Tratamiento para el bruxismo

Botox para el bruxismo

¿En qué consiste el tratamiento de botox para bruxismo?. Mediante la inyección de botox (toxina botulínica) directamente en el músculo logramos aliviar la presión producida por este acto involuntario de nuestra mandíbula.

Cada sesión dura entre 30 y 45 minutos, dependiendo del tipo de bruxismo de cada paciente. Es un tratamiento que apenas duele, ya que casi no se siente le pinchazo. A los quince días, el músculo pierde fuerza y tamaño. Esto se traduce en una gran sensación de alivio que se extiende por la cara y cuello.

La duración de los efectos del botox oscila entre 6 y 12 meses. Por ello, cuando el paciente comienza a volver a notar las típicas molestias causadas por el bruxismo, es recomendable que acudir de nuevo a su médico para repetir el tratamiento.

¿Qué otros beneficios aporta el botox en el masetero?. Ayuda a afinar el rostro y a definir los pómulos, porque al suavizar los músculos de la mandíbula, el hueso se ve más pronunciado y esculpido.

En Estados Unidos su uso está muy generalizado y en España, aunque existe cierta laguna legislativa sobre su uso, está autorizado “como fármaco para uso compasivo”.

El tratamiento del bruxismo en niños debe ser lo menos invasor posible, evitando acciones clínicas y farmacológicas. El tratamiento de primera elección para el bruxismo en niños debe comenzar por una información y educación a los padres y al niño.

Hay que tener en cuenta los factores psicológicos a la hora de afrontar el tratamiento en niños, el nerviosismo, la irritabilidad y situaciones de tensión pueden aclarar la presentación de este cuadro e iniciar la terapia pertinente.

En casos de bruxismo persistente, el papel del odontólogo es fundamental a la hora de prevenir y reducir los efectos nocivos.

Es preciso que, en caso de utilizar aparatos intraorales, haya una perfecta comunicación entre el odontopediatra y el profesional que trate los trastornos temporomandibulares y dolor orofacial, debido a que el manejo que hace el odontopediatra en el niño es de vital importancia para el éxito del tratamiento.

Se emplean férulas de goma blanda o férulas acrílicas que ajusten en los dientes del maxilar superior y que sean duras, sobre todo en las caras oclusales. A la larga, estas férulas protegen el sistema masticatorio y disminuyen la carga en la articulación temporomandibular.

En niños que tienen solo la dentición primaria o en los que acaban de erupcionar los primeros molares permanentes y tienen totalmente abrasionadas las coronas de los molares primarios, el tratamiento de elección sería el uso de coronas de acero inoxidable para restaurar el tejido coronario dañado y recuperar la dimensión vertical. Si existen casos de interferencias dentarias o malaoclusión, deben ser corregidas. La fisioterapia debe ser reservada para pacientes adultos o adolescentes. No es aconsejable el uso de relajantes musculares en niños.

No Comments

Post A Comment

Pide cita